sábado, 23 de octubre de 2010

JUSTO EMPATE EN BALAIDOS.

El Granada consiguió un punto en su visita a Balaídos, ante un Celta que se adelantó en el marcador pero vio como los rojiblancos les contestaban con las tablas prontísimo.
La primera parte resultó bastante insípida para ambos conjuntos, con unos locales más dominadores del esférico y los de Fabri más a la espera. La lesión de Lucena obligó a la entrada de urgencia de Mensah pero el decorado varió poco en esos compases.
El asunto se trastocó en la reanudación, cuando el Granada decició apretar con mayor intensidad, demostrando sus credenciales, pero fue en esa fase cuando los vigueses consiguieron el 1-0, en una ejecución magnífica de Aspas, que disparó desde la derecha con su pierna zurda, consiguiendo un ángulo de tiro muy combado, entrando el balón por la escuadra.

El Granada se sacó la decepción fulgurantemente, con una acometida por la derecha de Orellana, que cedió el balón a Abel en el punto de penalti. El organizador fue generoso, retrasó el esférico a Geijo y el punta colocó su cuerpo para ajustar el tiro perfecto a la red.
Se adentraría el encuentro en un tramo de idas y vueltas, con ambos equipos a la caza del triunfo. Tuvo una ocasión crucial el Granada que marró. Rico, el mejor del partido, halló a Geijo a la espalda de la zaga celeste pero el hispanosuizo cruzó en exceso su lanzamiento de vaselina. Se iba el crédito ofensivo del Granada, porque después llegaría estampida local. Los de Fabri se agazaparon y no lograban ni repeler los balones que recuperaban. Roberto sacó su agilidad a pasear para evitar la debacle y la angustia se mantuvo en vilo para los visitantes hasta el pitido final. El punto es excelente visto el vigor del rival y su potencial, aunque con un poco de fortuna y criterio se podría haber rascado algo más. El Granada es duodécimo, con doce puntos.

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