Empate en una piscina
Una intensa lluvia inunda El Toralín e iguala las fuerzas entre locales y rojiblancos, aunque las mejores ocasiones fueron de los de Fabri
Empatar con el colista podría saber mal si no fuera por las circunstancias que le tocó soportar al Granada. Una intensa lluvia inundó el estadio El Toralín y afectó decisivamente al partido entre la Ponferradina y los rojiblancos, que vieron cómo la meteorología jugaba en su contra, al ser los de mejor perfil técnico. A pesar de todo, firmaron las mejores oportunidades. Entre ellas, sendos balones al larguero de Mainz y Orellana. Lo peor, las expulsiones. La de Siqueira en los últimos minutos y la del propio Orellana con el tiempo cumplido, por arremeter contra el árbitro.
El Granada dejó a Geijo en el banquillo al estar todavía afectado por la gripe y salió con Ighalo en punta. Los de Fabri asediaron a la Ponferradina en los primeros compases pero Alejandro y el palo impidieron que cobraran ventaja. La lluvia no cesaba y eso fue empantanando el partido, hasta convertirse en un frontón donde lo de menos eran los pases y donde se basaba todo en la fuerza, la brega y la patada larga en busca de remates. Mainz se lesionó (probable microrrotura) y fue sustituido por un Mensah que mantuvo bien el tipo.
El tiempo pasó hasta adentrarse en una segunda mitad de mucha intensidad pero escaso fútbol, coartada la posibilidad de contragolpear del Granada por el estado del césped. A pesar de todo siguieron teniendo las mejores llegadas. Fabri arriesgó metiendo a Geijo pero ni aún así rompió el muro local. La segunda amarilla a Siqueira no frenó el ímpetu ofensivo, pero con las ganas no fue suficiente. Con el tiempo cumplido, Orellana se dirigió al árbitro diciéndole "eres muy malo" y vio la roja directa. Se une a un parte de bajas formado por Siqueira, Mainz y Nyom (que vio la quinta amarilla), lo que obligará a una defensa de circunstancias frente a Las Palmas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario